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1. Las observaciones telescópicas.
Rara vez se observan meteoros de magnitud 6 a simple vista. Son tan débiles y el contraste es tan escaso respecto al fondo del cielo, que siempre nos queda la duda de si se trata de un “defecto” de la vista o un meteoro. Los intensificadores, aunque alcanzan magnitud límite de 6.5, solo detectan meteoros hasta un límite de 5, tal vez 6, dependiendo del objetivo.
Es por ello que, por ahora, solo los meteoros más débiles se pueden observar con prismáticos, que cubrirían un rango de magnitudes desde 6 hasta la 8. Se desconoce si existe una estructura más “fina” de los radiantes para los meteoros telescópicos, por lo que este es un campo completamente abierto para los aficionados. Por comodidad, es imposible observar todo el rato con los prismáticos a pulso, de modo que hay que montarlos en trípode o soporte que nos deje las manos libre para anotar los datos.
Las Observaciones telescópicas se realizan con prismáticos. Los ideales son los de 7x50, 10x50 u 11x80, aunque cualquier otros pueden servir siempre que no tengan demasiados aumentos. Se ha de combinar bajo aumento y luminosidad en las imágenes. El fenómeno de los meteoros ocurre a 100 Km. de distancia, pero con aumentos veremos los meteoros como si estuviésemos a solo 5 Km.
La idea de la observación es sencilla: localizado el radiante, se buscan tres campos de observación que formen entre sí un triángulo equilátero en torno al radiante y a cierta distancia de este, y vamos alternando entre cada campo de observación cada media hora. Entre cambio y cambio de campo, haremos un descanso de unos pocos minutos.
Las cartas más usadas en meteoros son las de IMO. Las de prismáticos se designan como TB, con su código correspondiente, de tal manera que cada lluvia tiene asignado un juego de cartas. Es corriente que no podamos encontrar cartas para algunos campos. En ese caso las podemos hacernos unas a partir de un atlas como el Uranometría (el ideal) o el Sky Atlas.